El cantante cartagenero Beéle, uno de los artistas colombianos con mayor proyección internacional, sorprendió al revelar que el vallenato ha sido una de las principales influencias en la construcción de su estilo musical. Aunque es reconocido por su innovadora mezcla de afrobeat y sonidos urbanos, sus raíces siempre han estado ligadas al folclor vallenato.
En distintas entrevistas, Beéle ha señalado que desde niño creció escuchando a ídolos del género como Diomedes Díaz, Jorge Oñate y Binomio de Oro, lo que le permitió entender la fuerza narrativa y emocional de estas canciones. Para él, el vallenato no solo es un género musical, sino una manera de contar historias con el corazón, un elemento que hoy está presente en sus propias composiciones.
“El vallenato me enseñó a cantar con sentimiento, a que cada letra debe tener alma. Eso es lo que quiero transmitir en mi música, aunque suene con otros ritmos como el afrobeat”, ha expresado el artista.
Un puente entre el Caribe y el mundo
Beéle asegura que lo que más lo inspira del vallenato es la intensidad de sus letras: amores imposibles, recuerdos imborrables, alegrías y nostalgias que atraviesan generaciones. Esos mismos temas, que cautivaron a millones en la voz de grandes juglares, él los transforma en un lenguaje fresco que conecta con los jóvenes y conquista escenarios internacionales.
Canciones como “Loco”, “Frente al Mar” o “Quédate” llevan en su ADN esa herencia vallenata: coros cargados de sentimiento, melodías que buscan conmover y una intención de mantener viva la esencia del Caribe colombiano, aun en medio de beats modernos.
El vallenato como raíz de nuevas generaciones
Para Beéle, su propuesta no es una imitación, sino un homenaje. Su afrobeat nace de lo urbano, pero respira vallenato. En sus propias palabras, se trata de demostrar que la música colombiana es diversa, que puede transformarse sin perder identidad y que los jóvenes artistas tienen la responsabilidad de llevar esas raíces al futuro.
De esta manera, Beéle se suma a una generación que reivindica la vigencia del vallenato más allá de sus fronteras, mostrando que el género sigue inspirando y que su fuerza poética es capaz de cruzar océanos y conquistar culturas.